Los cimientos del mayor hito de nuestra generación podrían ser ilegales. Analizamos los enormes litigios judiciales abiertos contra OpenAI que amenazan con desmantelar y confiscar el futuro de la Inteligencia artificial.

La industria de la inteligencia artificial nos ha hecho asombrarnos mirando únicamente al techo y a las estrellas. Nos prometen la cura inminente a enfermedades degenerativas, la producción energética barata por fusión artificial, y la robotización y domótica casera total y ubicua en cada pared de nuestras calles futuras. Sin embargo, nadie parecía asomarse últimamente abajo a cerciorar que el principal puente dorado que conectaba aquel gran avance no estuviera sustentándose puramente con andamiaje robado de los sótanos culturales mundiales pasados.

El año y medio transcurrido de OpenAI y su ChatGPT a un progreso meteórico ha desembocado de lleno contra la maquinaria legal más estricta jamás formulada de Norteamérica y de las empresas mediáticas masivas por una única e incesable palabra legal repetitiva: los Derechos de Autor (Copyright).

¿Cómo enseñaste a tu IA a ser tan inteligente?

La clave absoluta, del litigio se fundamenta, bajo una pregunta tan lógica como terrible. Si es una inteligencia no humana... para que ChatGPT desarrolle una capacidad asombrosamente superior a los analistas periodísticos redactando editoriales, o codifique igual que los ingenieros de silicio avanzados: tuvo que leer, aprender y memorizar previamente a inmensa escala cómo era todo ello.

La Inteligencia Artificial se "entrena" devorando datos enormes recogidos de los fondos públicos profundos de la World Wide Web (Scraping). Pero, The New York Times (el periódico periodístico e internacionalmente reconocido en occidente e historia americana) demandó penalmente el fin argumentando lo inaudito y a la vez, comprobable con pruebas demoledoras presentadas al juez de Manhattan: OpenAI y Microsoft utilizaron, y presuntamente absorbieron en sus laboratorios ocultos de entrenamiento sin autorización ni pagar jamás a un solo cronista adscrito a nómina, el compendio íntegro total equivalente y literal durante cien años con millones de ejemplares, manuscritos, análisis cerrados monetarios a un muro de peaje económico (paywall) y trabajos privados del diario de incalculable esfuerzo vital para, simplemente, alimentar una red de algoritmos que un mes después usaría este increíble estilo léxico impecable clonado usurpado con fines económicos ajenos que destrozaría su mismo periódico sin un atisbo veraz de piedad de mercado alguna .

Si la jurisprudencia que asiente aquel proceso dictamina en una corte alta comercial oficial que, la maniobra entera no encaja en la doctrina histórica americana de “Fair Use” (Uso cultural excepcional formativo o educativo justificado de una obra ajena puntual sin animo del robo), el panorama final significaría en su extremo apocalíptico forzadamente que los modelos actuales deberían obligarse técnica e irreversiblemente, al "olvido digital extirpando todo", destruyendo desde la base y reescribiendo la existencia entera que fundamenta a todos y a cada núcleo central del programa ChatGPT por su origen nulo perenne comercial ilegítimo, asestándole el más asombroso revés inasumible contra un titán inmenso forjado en tan solo semanas temporales .

El pulso en la Fundación Original

El asalto inminente por el flanco legal del New York Times queda únicamente en una herida nimia superficial frente a que, nada más y nada menos, el mismísimo Elon Musk (cofundador inversor incipiente en su origen antiguo de la firma de OpenAI) impulsó y desencadenó otra demanda directa por ruptura imperativa del contrato que conformaba las raíces genésicas contra el poderoso CEO Sam Altman, recriminando tajante e inflexivamente que el proyecto, concebido como una Fundación pura o un organismo "abierto e intencionado filantrópico salvador seguro" al código general sin ataduras con sede matriz o ánimos crematísticos, pervirtió definitivamente hacia los engranajes oscuros bursátiles herméticamente rentabilizados como la bestia o consorcio cerrado bajo su principal comprador de la casa con ventanales Microsoft.

Estas encrucijadas legales sobre el pasado cimentado ajeno demostrarán si nuestra inercia hacia abrazar indiscriminadamente y para siempre herramientas de silicio está en entredicho de fondo en la ley civil a largo recorrido; nos obligará profundamente e institucionalmente en la humanidad entera, finalmente, a legislar dónde terminaban antes nuestros derechos pasados analógicos y cuándo y quién, comienza oficialmente el monopolio o lucro sin compasiones originario absoluto sobre lo inevitable creado articialmente.


Fuentes consultadas:

  1. Documentos publicados o expedientes del juzgado de los distritos de Nueva York en las peticiones del NYT.
  2. Línea mediática legal seguida incisivamente con Reuters y Zeta Alpha.
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